El Titanic de la economía de Cantabria contra el iceberg de los datos macro.

Recuerdo de la película Titanic la escena de la orquesta tocando música mientras el barco se hundía, no encuentro mejor símil a lo que está ocurriendo con la economía de Cantabria desde principios de siglo.

Los últimos datos macro y de coyuntura económica de Cantabria son absolutamente preocupantes y necesitan ser corregidos de forma inmediata si se quiere evitar el colapso económico en los próximos años.

 

El número de afiliados a la Seguridad Social en 2018 en Cantabria es de 212.719 personas cuando en 2008, al comienzo de la crisis, eran 217.630.

Si ya es preocupante que todavía no se haya recuperado la afiliación anterior a la crisis de la primera década, lo que se asemeja más a un iceberg acercándose es el dato actual de población activa de Cantabria.

Si en 2008 la población activa que quería trabajar era de 285.294 personas, en 2018 fue de 267.630, es decir 17.664 menos ahora que al inicio de la crisis. Paradójicamente es este dato el que permite al gobierno socialista de Miguel Ángel Revilla seguir tocando la orquesta mientras nos hundimos.

El hecho de que la población activa haya disminuido drásticamente en estos años maquilla, de forma automática, los datos de paro registrado y los propios datos de la EPA. Hasta el punto de que el gobierno de Revilla “tocó el violín” presumiendo de que la EPA reducía el paro en Cantabria en un 30% en el año 2018.

El autoengaño y el engaño a la sociedad, utilizando datos distorsionados, puede tener efecto político a corto plazo y con vistas a unas elecciones en pocos meses, pero no se podrá sostener en el tiempo y tendrá el mismo resultado que el iceberg produjo en el Titanic.

A estas cifras no se llega por casualidad, si en esta legislatura 2015/2018 el P.I.B. de España creció un 12,4%, en el mismo período Cantabria mejoró su P.I.B. un 10,6% y si analizamos el período de inicio de la crisis 2008/2013 España redujo su P.I.B un 8,1% mientras que Cantabria sufrió una caída del 12,3%.

Este sistemático peor comportamiento del P.I.B. de Cantabria frente al de España resulta especialmente preocupante si analizamos la serie histórica del siglo XXI y la comparamos con otras regiones uniprovinciales.

Según datos del INE Cantabria solo ha superado o igualado a la media nacional en 3 de los primeros 18 años del siglo XXI misma situación que Asturias. Otras comunidades cercanas como Navarra y La Rioja consiguieron superar o igualar la media de crecimiento del P.I.B. nacional en 8 ejercicios y Murcia lo ha logrado en 14 de los primeros 18 años del Siglo XXI.

De estos datos lo primero que podemos deducir es un declive absoluto del arco cantábrico de España, sin duda lastrado por unas infraestructuras de comunicación muy deficientes pero también por un “minifundismo uniprovincial” que les hace perder masa crítica a la hora de ser considerados estratégicos en los presupuestos del estado

Si comparamos estos datos con los de la Comunidad de Madrid, en 17 de los primeros 18 años del siglo Madrid creció por encima de la media nacional. Este impresionante crecimiento está generando un efecto de atracción a la inversión nacional e internacional que absorbe los recursos humanos de las comunidades mas pequeñas.

Este “efecto Madrid” tiene una influencia absoluta en la evolución del empleo y de la población activa de Cantabria. Explica la disminución de la población activa, especialmente la universitaria, que ante la falta de expectativas laborales en Cantabria, deciden trasladarse a zonas más dinámicas.

La Comunidad de Madrid se está convirtiendo en el foco gravitacional del empleo de España, atrayendo el talento y la formación de las regiones periféricas.

Y ante esta situación preocupante ¿Qué se esta haciendo desde Cantabria?

Desde el gobierno regional nada de nada salvo protestar y quejarse, más como una estrategia electoral victimista que le permita seguir en el poder, que como una reclamación legítima y justa.

Pero algo está cambiando en Cantabria.

Afortunadamente uno de los principales actores de la sociedad civil, como es la CEOE de Cantabria, ha decidido tomar la iniciativa elaborando un estudio llamado Cantabria 2030 en el que disecciona y desgrana los problemas de nuestra economía regional, pero lo mas importante, desarrolla las oportunidades y fortalezas de Cantabria que no han sido potenciadas y permite identificar nuevas industrias que logren detener la sangría de talento y de población activa que perdemos cada año.

Es difícil que en una comunidad como Cantabria, en donde solo existen 12 empresas de más de 500 trabajadores, se consiga una masa crítica de actividad que detenga el declive de este siglo XXI, pero Cantabria no parte de cero, tiene una gran experiencia en sectores como el turismo, la automoción, la transformación metálica, la química o la agroalimentación y el estudio de la CEOE identifica de forma clara otros campos como la logística, los contenidos digitales, la robótica, las energías renovables, la biotecnología o la silver economy que, dadas las características de tamaño, de población y situación estratégica de Cantabria, pueden ofrecer a nuestra tierra un cambio en esta inercia negativa que arrastramos desde inicio de siglo.

Pero para lograrlo, además de involucrar a la sociedad civil en el futuro de Cantabria, se debe tener un gobierno y una clase política que sea capaz de alcanzar consensos en acciones estratégicas. Estas acciones necesitan mucho mas tiempo para desarrollarse y lograr objetivos que los 4 años que dura una legislatura.

Si no somos capaces entre todos de acordar una posición común que, independientemente que cual sea el gobierno, permita trabajar en una misma línea de futuro con ese horizonte 2030, los datos que he aportado de este inicio de siglo serán buenos en comparación con los que se pueden obtener en 2030.

Pero visto el comportamiento del actual gobierno regional, mientras ellos sigan “tocando el violín” en el salón de baile, cuando los demás intentan arriar los botes salvavidas para paliar la catástrofe, el futuro de Cantabria desafortunadamente se parece demasiado al Titanic.

 Artículo publicado em www.eldiestro.es